- Fe, espiritualidad y trascendencia: La fe como relación y confianza en sí mismo, en Dios y en los demás. Una actitud constante de fe abre el deseo de conocer más y mejor la verdad revelada y trascendente. La espiritualidad fundamentada en los Sagrados Corazones de Jesús y María, ilumina el ser y accionar de los miembros de la comunidad educativa, que se evidencia en la solidaridad.
- Autodisciplina y autodeterminación: Una actitud de reflexión autocrítica, permite a los miembros de la comunidad responsabilizarse de sus decisiones y acciones.
- Honestidad: La honestidad es un imperativo ético capital del educador y del educando; es una de las cualidades que más buscamos y exigimos de los demás. Este valor es indispensable para que las relaciones humanas se desenvuelvan en un ambiente de confianza y armonía, pues garantiza respaldo, seguridad y credibilidad en las personas. Un aspecto importante a considerar es el principio de honestidad académica.
- Democracia: La institución educativa es un espacio de respeto y ejercicio de los derechos humanos, de la comprensión de la realidad nacional, pluricultural, multiétnica, regional, así como de vivencia del civismo, unido al respeto de la soberanía y autodeterminación de cada individuo.
- Cultura del buen trato y cuidado: Proporcionar un trato adecuado dignifica la persona, evita el malestar y la frustración. Las auténticas manifestaciones de un buen trato son aquellas en que, a pesar de las divergencias lógicas entre las personas, se realiza un esfuerzo para lograr una atmósfera de comprensión y sincero interés en el bien común. El buen trato tiene que ver también con el cuidado del medio ambiente.
domingo, 24 de enero de 2016
VALORES INSTITUCIONALES
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