domingo, 24 de enero de 2016

RESEÑA HISTÓRICA

La Escuela de Educación Básica Fiscomisional “Gran Colombia” se funda el treinta de Julio del año mil novecientos cuarenta y siete, por gestión del párroco de Alamor, reverendo Luis Enrique Córdova, quien trae a misioneras de la comunidad de las madres Lauritas, de Colombia.

La primera gestión de la reciente comunidad religiosa y cumpliendo el objetivo del párroco, fue crear el “Liceo Gran Colombia” en apego a la tradición educativa colombiana en donde funcionan los liceos como centros educativos. Seguramente por ser colombianas las misioneras y siguiendo una concepción internacionalista, le pusieron el nombre de “Gran Colombia” a este centro educativo. 

Para esa época, Puyango, era una gran región todavía de colonización, con pocos  habitantes en su territorio, conformados en caseríos muy distantes; es por ello que la comunidad de misioneras y el Liceo fue la respuesta a ese momento coyuntural histórico y social; Al comienzo esta institución se mantuvo con recursos de la parroquia eclesiástica y posteriormente pasó a ser un establecimiento fisco-misional como escuela para mujeres, que hoy por hoy es mixta.
La comunidad de las Madres Lauritas, terminó su misión religiosa y educativa en el año de 1989. Fue entonces cuando la comunidad de Misioneros Javerianos de Colombia, encargada de la vicaría de Puyango, conjuntamente con la Diócesis de Loja, procedió a gestionar la venida de otra comunidad de religiosas para que se hagan cargo de la escuela; siendo la comunidad de las Religiosas Oblatas la escogida para dirigir los destinos de la escuela “Gran Colombia”. Es así como el 25 de Noviembre de 1990, toman posesión de la institución las nuevas religiosas.
La Congregación de las Hermanas Maestras de Santa Dorotea Hijas de los Sagrados Corazones, que en fidelidad dinámica a la inspiración originaria del Fundador San Giovanni Farina, se dedican a las tareas apostólicas educativas y didácticas, reconociendo que “su vocación es hermosa y de suma importancia” pues, participa de la misión de la Iglesia que “tiene el deber de anunciar a todos los hombres el camino de salvación y continúan con la evangelización a través de la educación. 

Las hermanas educadoras, por lo tanto, tienen el deber de promover la formación integral de la persona humana de sus alumnos/as, de tal manera que “toda su vida quede penetrada por el espíritu de Cristo” y se guíe por los principios del Evangelio.  La comunidad de Alamor les abrió las puertas un 4 de Marzo del 2012, las hermanas que formaron la nueva comunidad fueron. 

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