La Escuela de Educación Básica Fiscomisional “Gran
Colombia” se funda el treinta de Julio del año mil novecientos cuarenta y
siete, por gestión del párroco de Alamor, reverendo Luis Enrique Córdova, quien
trae a misioneras de la comunidad de las madres Lauritas, de Colombia.
La primera gestión de la reciente comunidad religiosa y
cumpliendo el objetivo del párroco, fue crear el “Liceo Gran Colombia” en apego
a la tradición educativa colombiana en donde funcionan los liceos como centros
educativos. Seguramente por ser colombianas las misioneras y siguiendo una
concepción internacionalista, le pusieron el nombre de “Gran Colombia” a este
centro educativo.
Para esa época, Puyango, era una gran región todavía de
colonización, con pocos habitantes en su
territorio, conformados en caseríos muy distantes; es por ello que la comunidad
de misioneras y el Liceo fue la respuesta a ese momento coyuntural histórico y
social; Al comienzo esta institución se mantuvo con recursos de la parroquia
eclesiástica y posteriormente pasó a ser un establecimiento fisco-misional como
escuela para mujeres, que hoy por hoy es mixta.
La comunidad de las Madres Lauritas, terminó su misión
religiosa y educativa en el año de 1989. Fue entonces cuando la comunidad de
Misioneros Javerianos de Colombia, encargada
de la vicaría de Puyango, conjuntamente con la Diócesis de Loja, procedió a
gestionar la venida de otra comunidad de religiosas para que se hagan cargo de
la escuela; siendo la comunidad de las Religiosas Oblatas la escogida para
dirigir los destinos de la escuela “Gran Colombia”. Es así como el 25 de
Noviembre de 1990, toman posesión de la institución las nuevas religiosas.
La Congregación de las Hermanas Maestras de Santa Dorotea
Hijas de los Sagrados Corazones, que en fidelidad dinámica a la inspiración
originaria del Fundador San Giovanni Farina, se dedican a las tareas
apostólicas educativas y didácticas, reconociendo que “su vocación es hermosa y
de suma importancia” pues, participa de la misión de la Iglesia que “tiene el
deber de anunciar a todos los hombres el camino de salvación y continúan con la
evangelización a través de la educación.
Las hermanas educadoras, por lo tanto, tienen el deber de
promover la formación integral de la persona humana de sus alumnos/as, de tal
manera que “toda su vida quede penetrada por el espíritu de Cristo” y se guíe
por los principios del Evangelio. La
comunidad de Alamor les abrió las puertas un 4 de Marzo del 2012, las hermanas
que formaron la nueva comunidad fueron.